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Límites barriales, poca importancia para las autoridades municipales

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En la gestión de gobierno de Joaquín Balaguer comprendida entre 1992 y 1994, las villas (Villa Juana; Villa María y Villa Cosuelo) fueron partidas por el medio y se construyó la avenida Expreso Quinto Centenario, nada ha cambiado. Santo Domingo, República Dominicana Foto : Orlando Ramos/Acento.com.do Fecha: 18/02/2014

Los límites barriales, poca importancia para las autoridades municipales

Por Laddy A. Cortorreal E.

Como hemos dicho en diferentes oportunidades en eventos públicos, cuando se habla de los límites relacionados a los barrios, y es posible con relación a los pueblos, existen serios problemas para tener claramente los puntos limítrofes de estas unidades territoriales.

Al parecer para muchas personas con poderes de tomar decisiones, especialmente en las Salas Capitulares de los Ayuntamientos, los límites barriales no parecen tener la importancia que en si tienen.

Visto la necesidad imperiosa del manejo de buenas y oportunas informaciones para los análisis de lugar para tomar decisiones para el diseño de proyectos sociales, cabe bien hacernos algunas preguntas:

¿Cómo podrían diseñarse planes para mejorar la calidad de vida de los munícipes en un barrio, si no se sabe dónde comienza y dónde termina?.

¿Cómo podemos saber cuántos niños, niñas, existen en un barrio?.

¿Cómo podemos determinar la capacidad real para un albergue para envejecientes en un barrio determinado, si no se sabes dónde comienza y termina?.

¿Cómo evitar que una franja de terreno fronterizo de un barrio sea adjudicado a otro, si en verdad no sabes dónde termina o comienzan sus límites?.

¿Porqué los políticos y las empresas de servicios tanto públicas como privadas operan con distintos mapas o mejor dicho con diferentes límites en un mismo barrio?.

¿Realmente, quien es que determina los límites barriales, ya que con pocas excepciones, los mismos regidores y síndicos no tienen claro tal situación?.

En fin, podríamos hacer miles de preguntas, las cuales no podrían ser contestadas, si no sabemos los verdaderos límites de nuestros barrios.

Solamente voy a exponer dos casos, de los muchos que podría mencionar.

Todos sabemos que Villa Juana, es un barrio céntrico en el Distrito Nacional. En este se dan algunas situaciones que nos ponen a pensar. He aquí el caso Villajuanense:

1ro.- La franja de terreno ubicada entre las avenidas San Martín y John F. Kennedy, donde está la súper plaza comercial llamada SAMBIL, (donde existió la otrora fábrica de Jabón Lavador), en un terreno sumamente amplio, llegando desde la Avenida Máximo Gómez, hasta la Alonso de Espinosa, justo donde se encuentra ubicada la bomba de expendio de combustible y servicios Texaco, llamada don Tomás Gómez Checo.

Si aceptamos el concepto de que la raya ubicada en el centro de las calles o avenidas son las fronteras de límites para los barrios, y que el límite villajuanense por el Sur, es la  Avenida San Martín, desde la Av. Máximo Gómez, hasta la calle Manuel Ubaldo Gómez. Esto indica que la franja donde está ubicado Sambil, verdaderamente no pertenece a Villa Juana. Por la sencilla razón, de que la raya que están en el centro de las calles o avenidas indican realmente las fronteras de los territorios. Es decir, que de la mitad de la avenida San Martín hacia el Sur, ya no es territorio villajuanense.

Pero esto mismo debe aplicarse a la mitad de la franja de la Máximo Gómez correspondiente al ensanche Kennedy, que hacia el Este ya es Villa Juana.

De la misma manera debemos aplicar el mismo razonamiento en lo relativo al ensanche Miraflores, que solo le corresponde la franja del centro de la Jhon F. Kennedy hacia el Sur.

Asumiendo, que es al ensanche Kennedy que le toca, tiene menos lógica que le toque a Villa Juana, puesto que la avenida Máximo Gómez es más imponente que la avenida San Martín. Por lo que sería ilógico pensar que esta franja pueda ser del Kennedy.

Pero, vamos a suponer, que en vez de pertenecer al ensanche Kennedy, es al ensanche Miraflores, aquí persiste el mismo problema creo que peor, ya que la avenida John F. Kennedy, es más imponente que la avenida San Martín. Por lo que es de cierta lógica entender que definitivamente esta franja o pertenece a Villa Juana o hay que declararla “Tierra de Nadie”, como serían los deseos de la gente de Sambil, por el concepto de “marketing social”, ya que para ellos, promocionar que estas instalaciones están en suelo villajuanense represente un serio problema para sus asuntos de mercadeos. Queriendo decir con esto, que Villa Juana no merece tener estas instalaciones, por el problema de ser un barrio de la parte alta de la ciudad, y por ende con menos etiquetas social que Miraflores.

Ahora bien, sea cual sea la situación de esta franja, lo más saludable, es que la Sala Capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional, se pronuncie al respecto. Esto traería como alivio, que otros casos similares, puedan ser solucionados de la misma manera. Es decir, crear precedentes para tener soluciones aconsejables en el futuro.

En Villa Juana, no solo es ese el caso, existen otros, (Plaza de Los Trabajadores), posiblemente sea mucho más difícil de solucionar, puesto que fue creado por una mejoría que se hizo a una de sus vías principales. Nos referimos, a la avenida Expreso V Centenario, cuando en el 1987, por orden del entonces presidente de la República el doctor Joaquín Balaguer, se construyó el denominado proyecto comercial y habitación V Centenario, a la sazón para celebrar el encuentro entre dos culturas, dado con la llegada de los españoles a territorio dominicano.

Este proyecto, criticado por muchos, elogiado por otros, ¡entre lo que me encuentro!, ya que fui parte del accionar, buscando que miles de familias salieran del hacinamiento en que se encontraban desde hacía muchas décadas los residentes de esa zona. Los que los critican, intentan justificar, que esto fue un engaño del doctor Balaguer y el sistema de gobierno que hemos tenido, con la idea de hacer una cortina de hierro, donde los que transitan por dicha avenida no alcanzan a ver la miseria oculta al interior especialmente de Villa Juana.

La verdad, es que no deja de tener lógica esta presunción, más sin embargo, entendiendo, que prefiero miles de proyectos de esa naturaleza y no miles de hombres y mujeres padeciendo la más cruel e inhumana situación de un desgraciado y desafortunado hacinamiento.

Entrándonos más en lo que queremos expresar con relación a la avenida Expreso V Centenario, es que es una vía tan pero tan imponente, que ha modificado hasta la misma percepción de los moradores de los dos barrios que la circundan. Villa Juana y Villa Consuelo. A esto hay que agregarle, las ya ciento de vida humana que ha cobrado esta avenida en accidente provocado por dos razones: la falta de consciencia de los que tienen que cruzar, donde la mayoría se resiste a usar los elevados, poniendo de relieve que sus vidas vale poco, por otro lado, la falta visión de las autoridades, con una incapacidad que raya todo pensamiento lógico, impidiendo las construcciones de muros, para preservar vidas humanas.

La situación de esta zona es tan terrible en lo relativo al pensamiento de los villajuanenses y moradores de Villa Consuelo, que nos vimos obligado a realizar una encuesta con la idea de ver el pensar de los munícipes de los dos barrios mencionados en relación a donde vivían.

Fue un sondeo sencillo, solo nos interesaba saber donde decían los munícipes que vivían, si en Villa Juana o Villa Consuelo.

Estos problemas referente a los límites de este barrio, es por no existir homogeneidad en los datos ofrecidos por instituciones gubernamentales, en este caso muy especial, la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) y el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), ambas instituciones han dado resultados confusos, casi generalizado en lo referente a los verdaderos límite en este caso de este barrio, y como consecuencia de otros.

Siguiendo con el sondeo, este se hizo en la misma zona, en la calle Manuel Ubaldo Gómez, entre las calles Peña Batlle y la Tunti Cáceres, entendiendo que el Ayuntamiento del Distrito Nacional, ha fijado que hacia el ESTE la calle Manuel Ubaldo Gómez, desde la Pedro Livio Cedeño con Hermanos Pinzón hasta la Av. San Martín, es el límite de Villa Juana.

Si tomamos esto, como bueno y válido, y así lo hicimos, entonces estamos frente a un verdadero problema. Este fue el resultado.

01.- HENRY THOMAS, dijo vivir en Villa Juana

02.- INGRI RODRIGUEZ, dijo vivir en Villa Juana

03.- JOSE MARTIN, dijo vivir en Villa Juana

04.- JULIO A. GARCIA, dijo vivir en Villa Consuelo

05.- LUIS FRIAS, dijo vivir en Villa Juana

06.- MARIA A. ROSARIO, dijo vivir en Villa Consuelo

07.- MARIA E. SANCHEZ, dijo vivir en Villa Juana

08.- MARITZA ANDERSON, dijo vivir en Villa Juana

09.- MERCEDES L. GONZALEZ, dijo vivir en Villa Juana

10.- MIGUEL HERRERA, dijo vivir en Villa Consuelo

11.- SIPRIANO ABREU, dijo vivir en Villa Consuelo

12.- VICTOR HERNANDEZ, dijo vivir en Villa Juana

13.- EDDY CRUZ, dijo vivir en Villa Consuelo

14.- EDWIN SANTANA, dijo vivir en Villa Juana

15.- ENRIQUE ROMERO, dijo vivir en Villa Juana

16.- FEDERICO SEGURA, dijo vivir en Villa Consuelo

17.- GUILLEN SANTOS, dijo vivir en Villa Consuelo.

De los encuestados en la misma zona, un total de 17 personas, diez (10) dijeron vivir en Villa Juana y siete (07) dijeron vivir en Villa Consuelo

Esto indica que la situación es más confusa de lo que pensamos. Vistos estos, fue lógico hacernos algunas preguntas:

1.- ¿Qué ha sucedido para que estas personas estén confundidas ya que esta avenida Expreso V. Centenario, fue construida hace muchos años, específicamente en el 1987?.

2.- ¿Qué hay detrás de todo esto?

3.- ¿Porqué la Sala Capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional, no se ha pronunciado en lo relacionado a este caso y otros similares?.

4.- ¿Porqué algunas empresas que ofrecen servicios tales como Telefonía, recogidas de basuras, Tele cables, partidos políticos, entre otros, tienen divergencia en algunas áreas del barrio, teniendo confusión en cuanto a si es Villa Juana o si es Villa Consuelo?

La verdad es que sea cual sea el límite de Villa Juana, eso debe quedar más claro que el agua. Tal vez algunas personas se digan el por qué de nuestro afán, es sencillo, si no sabemos nuestros límites no sabremos cuántos somos, ni que necesitamos para mejorar nuestra situación. ¿Cuántas escuelas, cuántos albergues para envejecientes, cuántos dispensarios médicos o cuántos colegios necesitaremos para los próximos años.

Las planificaciones para los trabajos comunitarios a largo o corto plazo podemos lograr tener éxito, si tenemos los datos poblacionales, residenciales y de infraestructuras en nuestro barrio, y para esto, obligatoriamente es necesario saber de dónde a donde es nuestro barrio.

Para que se tenga mejor ilustración, he aquí los límites de Villa Juana ofrecido por el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

NORTE: Pedro Livio Cedeño, desde la Av. Máximo Gómez, hasta la calle Hermanos Pinzón.

SUR: Av. San Martín, desde la Av. Máximo Gómez, hasta la calle Manuel Ubaldo Gómez.

ESTE: Calle Manuel Ubaldo Gómez, desde la Pedro Livio Cedeño con Hermanos Pinzón, hasta la Av. San Martín.

OESTE: Av. Máximo Gómez, desde la Pedro Livio Cedeño, hasta la Av. San Martín.

Entendiendo la relación de los límites y las calles, estas son las nuestras:

Calles de Oeste a Este:

  1. Máximo Gómez
  2. Vígil Díaz
  3. Osvaldo García de la Concha
  4. Sumner Welles
  5. Alonso de Espinosa
  6. María Montez
  7. Calle Moca
  8. Juan Erazo
  9. Calle Seibo
  10. Marcos Adón
  11. Av. Expreso V Centenario
  12. Manuel Ubaldo Gómez

Calles de Sur a Norte:

  1. San Martín
  2. José de Jesús Ravelo
  3. Profesor Amíama Gómez
  4. Tunti Cáceres
  5. Francisco Villaespesa
  6. Mauricio Báez
  7. Calle Paraguay
  8. Fernándo Arturo Logroño
  9. Américo Lugo
  10. Marcos Ruiz
  11. Pedro Livio Cedeño
  12. Calle Charles Piet – transversal
  13. Calle Hermanos Pinzón –transversal-

La calle Charles Piet (en la antigüedad llamada Camino Chiquito)  es una de esas calles que su trayecto es raro, al  no estar orientada ni de  Sur a Norte, ni tampoco  de Este a Oeste, ya que es una calle  transversal. Comienza en la calle María Montez y termina en la calle Seibo.

En el pasado, la calle Charles Piet servía de enlace para llegar hasta Villa Mella. De la misma manera podemos citar la calle hermanos Pinzón, que al igual que la Charles Piet, es de orientación transversal, y que dentro del territorio villajuanense comienza en la calle Manuel Ubaldo Gómez y termina en la calle Pedro Livio Cedeño.

  1. MÁXIMO GÓMEZ

Esta importante avenida,  es la que sirve a Villa Juana de limítrofe al Oeste con el ensanche La Fe. Es una calle de vital importancia en lo relativo al comercio.

Además, esta avenida fue la seleccionada para el moderno transvía, llamado “Metro”. Es el sistema de transporte más moderno que existirá en la República Dominicana.

Este moderno sistema de transporte ideado en el gobierno del doctor Leonel Fernández Reyna, quien tiene fuertes raíces de su infancia viviendo en este barrio de Villa Juana, de la misma manera quienes están a cargo de dicha construcción, lo es el también villajuanense ingeniero Diandino Peña, además está con gran cargo y rango de responsabilidad el también villajuanense ingeniero Leonel Carrasco. Como se puede notar, la presencia villajuanense en este gran proyecto de transporte tiene gran incidencia villajuanense.

Biografía de Máximo Gómez

Ilustre dominicano quien luchó  junto a José Martí, Antonio Maceo y otros grandes latinoamericanos, para lograr  la independencia Cubana.

Nació en la comunidad de Baní, en el año 1836; militar de ascendencia española. A los 20 años de edad se inició en la guerra en la “Batalla de Santomé”. Aceptó la anexión como algo natural. Durante La Restauración y debido a  los excesos de Pedro Florentino, en el Sur, decidió  combatir a los patriotas restauradores. En el año 1865 abandonó el país junto a las tropas española de la cual era capitán.

Se estableció en Cuba como reservista; opuesto al tratamiento dado a los esclavos por los españoles. Se unió más tarde a la conspiración en contra del régimen español de aquella isla. A partir del 1862 se unió a la guerra por la independencia cubana (Guerra de los 10 Años). Durante esta primera campaña, la estrategia y hábil dirección de Máximo Gómez dieron importantes victorias al ejército independentista cubano.

El machete se convirtió en una poderosa arma ofensiva contra los españoles.

Firmada la “Paz de Zajón”, Máximo Gómez abandonó a Cuba, para formar parte del ejército Hondureño en 1879; a partir de 1882, se inician las relaciones entre José Martí y este ilustre hijo de Quisqueya.

Al tiempo que Máximo Gómez profundiza sus relaciones con José Martí, estrechaba  más su amistad con Antonio Maceo,  con quien inició una segunda campaña por la independencia de Cuba.

Esta campaña por la independencia cubana, por razones no muy claras, alejó al quisqueyano Gómez de José Martí hasta el año 1887. Estando Gómez en su país natal,  fue cuando volvió a entrar en contacto con José Martí, y siete años después, se embarcaron desde hacia Cuba.

Fue en este momento que se inició la segunda campaña independentista bajo la dirección de Máximo Gómez. Martí murió poco después en el año 1895, pero el dominicano condujo a los patriotas cubanos hasta la victoria. El 24 de febrero de 1897 entro Máximo Gómez y su triunfante ejército a la Habana. El libertador de Cuba fue destituido poco después como jefe de las Fuerzas Armadas por negar su apoyo a un empréstito. Luego se resistió en el Calabazar Cuba, en el año 1905, no sin antes redimir al pueblo cubano del dominio colonialista español, hasta lograr   su Libertad.

La avenida Máximo Gómez comienza en la George Washington, y termina en la Nicolás de Ovando. Luego, se prolongó hasta el puente de La Cementera. En el sector de Villa Juana, esta calle hace intersección con la calle San Martí, Tunti Cáceres, Peña Batlle, Mauricio Báez, Paraguay, Américo Lugo y Pedro Livio Cedeño.

CALLE VÍGIL DÍAZ

El nombre de esta calle es en honor a un dominicano que vivió para aportar su talento para las futuras generaciones. Poeta lírico y prosista. Su nombre completo Otilio Vigil Díaz, nació en Santo Domingo, el 6 de abril de 1880. Poeta y narrador. Hijo de Francisco Vígil e Isabel Díaz. Cursó su educación primaria y secundaria en Santo Domingo, pero no siguió los estudios universitarios. Su paso por New York y Cuba y su estadía en París durante las primeras décadas del siglo XX, marcó su producción literaria. La literatura francesa del momento despertó en él un inquietante espíritu de renovación artística.

De regreso a la República dominicana fundó el Vedrinismo, primer intento de movimiento literario de vanguardia en la República Dominicana que abogó por la introducción del verso libre a la poesía nacional. A pesar de ser el único representante del Vedrinismo Vígil Díaz logró, con la publicación del poema “Arabesco” en 1917, que la poesía dominicana diera sus primeros pasos hacia la modernidad. Sus poemas y ensayos de opinión fueron difundidos en las revistas Cromos, Letras,

La Cuna de América, Renacimiento, Cosmopolita, Bahoruco  El día estético y Blanco y Negro. Durante varios lustros mantuvo la columna Fatamorgana, primero en el periódico Listín Diario, luego en La Opinión y finalmente en La Nación. En el inicio de su carrera literaria estuvo ligado al Postumismo, pero las diferencias estéticas con los postumistas, lo obligaron a distanciarse de dicho grupo.

Murió en Santo Domingo el 20 de enero de 1961.

El Vedrinismo no debe considerarse como un movimiento literario en sí, ya que los vedrinistas no elaboraron ni desarrollaron un plan de trabajo definido como lo hicieron los demás movimientos anteriores y posteriores a éste. Vigil Díaz, su creador, se limitó a la búsqueda de una transformación formal en la poesía mediante la utilización del verso libre, olvidándose de que casi todo lo que se escribía en la República Dominicana en aquel momento estaba íntimamente ligado al modo de pensar europeo.

La estadía de Vigil Díaz en Francia lo puso en contacto con escritores vanguardistas que abogaban por el rompimiento total de las formas poéticas europeas vigentes, de quienes absorbió los modelos poéticos que posteriormente introdujo en la literatura dominicana.

Así lo expone en la introducción a su libro Galeras de Pafos: “Yo he tendido, por supervisión instintiva, a realizar la ambición de que habla Baudelaire a Arsenio Houssage: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia.”

La importancia de Vígil Díaz en la literatura dominicana está patentizada por el hecho incuestionable de haber introducido el verso libre en la misma, como lo confirma la publicación del poema “Arabesco”, el 10 de noviembre de l9l7, en el número 2  de la revista “La Primada de América”.

Este ilustre dominicano murió en el 1961, a la edad de 81 años.

En nuestro barrio:

La calle Vígil Díaz comienza en la avenida San Martín y termina en la calle Américo Lugo. Ya que en la Américo Lugo comienza el Cementerio Nacional, (Américo Lugo, con Máximo Gómez, recorriendo hasta la María Montez, y luego llegando a la Pedro Livio Cedeño, y prosiguiendo a su punto de partida, Gómez con Américo Lugo). El cementerio tiene una extensión equivalente a 34 manzanas. Recordando que en Villa Juana existen 132 manzanas, casi todas uniformes de 100 por 100 metros cuadrados). De de las cuales: 98 son habitadas por vivos, y 34 por los que ya partieron hacia el más allá.

La Vígil Díaz hace intersección con la Tunti Cáceres, Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Mauricio Báez y Paraguay y Américo Lugo.

CALLE OSVALDO GARCÍA DE LA CONCHA

EL 15 de mayo de 1963 el Ayuntamiento del Distrito Nacional, emite la ordenanza la cual oficializa con el nombre de este ilustre dominicano una de las calles de Villa Juana.

Osvaldo García de la Concha, nació un 21 de febrero del año 1878, en Santo Domingo, República Dominicana. Su padre Augusto García Tejera, lo inició en el trabajo desde muy temprana edad. A los 24 años es que comienza a ir a la escuela, era un verdadero autodidacta, un joven inquieto, deseoso del saber y amante de la ciencia. En el 1902 entra a la escuela, sólo bastaron 5 años para obtener el título de bachiller, es decir en el año 1907.

En 1908 el 4 de febrero es nombrado profesor en la Escuela Normal Superior, cargo que ocupó hasta el 13 de septiembre de 1926, fecha esta que se da la primera manifestación estudiantil pública de nuestra historia, proclamándolo como Director de esta escuela. Impartió 11 asignatura, tales como Álgebra Superior, Cálculo Diferencial, Cálculos  Integral, Mecánica Racional, Geometría Analista, Astronomía Matemática, Física Matemática, Geometría Plana y del Espacio, Trigonometría Rectilínea y Esférica, Química y  Mecánica General.

Su  genio era tan grande que muchos profesores sintiéndose inferiores en conocimientos, no le respaldaron  cuando planteó un plan para la autonomía escolar. En el barrio de San Miguel (cerca del club San Carlos, en Ciudad Nueva), en su casa humilde, sin ningunas comodidades, ni biblioteca ni instrumentos para estudiar, se dedicó a investigar el fenómeno de las velocidades luminosas,  la electricidad y el magnetismo; como resultado de sus indagaciones,  escribió “La Cósmica”. En esas intimidades de su vida habló a sus discípulos de Artes, Música, Filosofía, Ciencia y Civismo.

En la universidad INTEC, uno de sus auditorios lleva el nombre de este insigne dominicano. Así esa institución académica cumple con el postulado de “hacer honor a quien honor merece”.

La calle Osvaldo García de la Concha comienza en la avenida San Martín y termina en la calle Américo Lugo.

En el sector de Villa Juana, esta calle hace intersección con la calle profesor Amiama Gómez, Tunti Cáceres, Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Mauricio Báez y Paraguay.

CALLE SUMNER WELLES

Declarada con este nombre el 4 de abril de 1963. Vástago de viejas familias de Boston, Massachussets y New York, nació en el año 1893, fue bautizado con el nombre de Sumner en honor a su tío segundo Charles Sumner, aquel senador por Massachussets de grata recordación para el pueblo dominicano, quien  se opuso al proyecto anexionista del Presidente de los Estados Unidos y Buenaventura Báez.

Después de graduarse en la universidad de Harvard en 1914, el joven Sumner Welles se inició en la carrera diplomática como embajador en Japón, más tarde fue trasladado a Buenos Aires –Argentina-, donde perfeccionó los conocimientos del idioma de Cervantes.

Estudio la idiosincrasia de las costumbres latinoamericanas, de vuelta a su país, Estados Unidos, a pesar de pertenecer al partido demócrata, el secretario de Estado Charles E. Hughes prominente estadista del partido republicano, en justo aprecio de la preparación del señor Sumner Welles le hizo nombrar jefe de la división latinoamericana del departamento en 1921, puesto elevado que Welles renunció al año siguiente. En el mismo año de 1922 el presidente Harding lo comisionó con el rango de Ministro Plenipotenciario, para dirigir las negociaciones que dieron por resultado la terminación del gobierno militar de ocupación americana en la República Dominicana.

La evacuación del territorio dominicano por las fuerzas interventoras, tarea delicada que el señor Sumner Welles desempeñó con sumo tacto, notable  habilidad y modestia ejemplar. A su regreso a los Estados Unidos escribió una obra  que lleva como título “La Viña de Naboth”, dedicada al estudio de la historia dominicana.

La calle Sumner Welles comienza en la calle San Martín y termina en la calle Américo Lugo. En el sector de Villa Juana, esta calle hace intersección con las calles José de Jesús Ravelo, Profesor Amiama Gómez, Tunti Cáceres, Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Mauricio Báez y Paraguay y Américo Lugo.

CALLE ALONSO DE ESPINOSA

El Ayuntamiento del Distrito Nacional concede a esta calle el nombre de Alonso de Espinosa, notable escritor español, quien le hizo un gran aporte a la humanidad, al ser el primero en  escribir un libro en América. No obstante,  este hecho parece no haber significado lo suficiente, ya que no existen muchos  datos de este ilustre hombre de la humanidad.

Alonso de Espinosa no sólo tiene el mérito de ser el primer hombre en el Nuevo Mundo que escribe un libro, sino que además, cultivó con sabiduría las escrituras en prosa, según afirma Gil González Da Vili en su obra “Teatro Eclesiástico de la Primitiva Iglesia de las Indias Occidentales.” Según el escritor Gil González, investigador religioso, el cual hizo un comentario sobre el salmo 44 que lleva como epígrafe “ERULTAVE”, “CORMUM”, “VERBUN”, “BONUM”.

La calle Alonso Espinosa comienza en la avenida San Martín y termina en la calle Américo Lugo. En el sector de Villa Juana, esta calle hace intersección con las calles José de Jesús Ravelo, Profesor Amiama Gómez, Tunti Cáceres, Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Mauricio Báez y Paraguay.

CALLE  MARÍA MONTEZ

En honor a una mujer nacida en la ciudad de Barahona el día 6 de Junio del 1912.  Actriz cinematográfica, su verdadero nombre África María Gracia Vidal, se crió en la sección de Cabral, hija del señor Isidoro García, español y Teresa Vidal, oriunda de la comunidad Baní, fue la segunda hija de su prole de 7 procreada por los esposos Gracia-Vidal.

Desde muy pequeña mostró inclinación por el cine y se esmeró por el aprendizaje del idioma inglés, el cual estudió sin maestro. Se dedicó  a  la lectura de periódicos y revistas,  con los cuales fue cultivado su intelecto; no obstante, sólo alcanzó  el  8 Grado de la educación primaria.

Casada con el francés Marx Fister, salió del país  rumbo a Estados Unidos; estando casada entró al cine, aunque más tarde se divorció de él y se casó con el actor francés Jean Pierre Aumont, con quien procreó una hija, la bautizaron con el nombre de Taina Aumont, que también es actriz.

María Montez, nombre que fue dado en Hollywood, al entrar ella al mundo cinematográfico. Actuó como protagonista en famosas películas, tales como, La Mil y una Noche,  Ali-BA-BA y los 40 Ladrones, Talger la Salvaje Blanca, La Gata Gitana,  entre otras.

En la película “Ali Ba-Ba y los 40 ladrones”, figura como protagonista María Montez.

CALLE MOCA

“La calle Moca. En el sector de Villa Juana, hace intersección con la San Martín, Tunti Cáceres, Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Mauricio Báez, Paraguay, Américo Lugo y Pedro Livio Cedeño.

En honor a un pueblo heroico.

Moca (Provincia Espaillat). El pueblo mocano ha tenido sus leyendas y sus héroes, lo que le ha permitido escribir su propia historia, no por capricho se le ha bautizado como “La Villa Heroica”, “Cuna de Héroes” y “Sepultura de Tiranos”. Ha sido en tres ocasiones la capital política de la República.

Después de haber hecho una revisión de los diferentes relatos existentes sobre el origen de la ciudad podemos precisar que no hay un consenso de la fecha de fundación de la ciudad de Moca, esta es quizás la razón principal para suponer que Moca no tenga escudo propio a pesar de sus abolengos como Villa Gentilicia.

Según el historiador don José Gabriel García en sus “Memorias para la Historia de Quisqueya”, Moca era una provincia del Cacicazgo de Maguá.

El primer asentamiento de la cuidad de Moca tuvo lugar alrededor del año 1700 en la sección La Ermita de cuyo poblado se conoce muy poco debido a que no existen datos suficientes sobre el mismo.

Crónicas y relatos populares cuentan además que en el sitio denominado San Luis se estableció el matrimonio de una señora llamada Mariquita Ferreras y un señor francés apodado Musú de apellido García, los cuales figuran como los primeros pobladores del Alto de la Ferrera, hoy La Antigua Fortaleza.

Día tras día, el deseo de superación y progreso del poblado de Los Ferrera era más notorio, entonces surgieron nuevas relaciones con comunidades vecinas como la de San Luis de donde surge el intercambio de productores y actividades los cuales crecieron hasta un punto tal que se asociaron para obtener ciertos servicios, sintiendo la visión de elegir un lugar donde el poblado pudiera desarrollarse con la proyección de una gran ciudad. Finalmente escogen el sitio donde hoy se encuentra el templo de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, para elegir la primera Ermita del Rosario que sirvió de núcleo inicial, el cual se desarrolló en ese entonces en torno a ella.

Las primeras noticias de un lugar llamado Moca, sección rural de la común de La Vega y poblado por españoles, son a principios de siglo XVIII y se encontraba ubicado en el límite de dos sitios fronterizos; el de San Luis que partía del Alto de los Ferrera, en dirección Este hasta colindar con el Rodeo de la Sierra y el sitio del Porquero, que arrancando con su línea divisoria con el de San Luis, se prolonga hacia el poniente, hasta las márgenes del río Licey.

Con el transcurrir del tiempo la vida en la pequeña e incipiente ciudad va desarrollándose y adquiriendo nuevas proporciones y condiciones de vida hasta tal punto que en el año del 1822 es llevada a común del Departamento del Cibao, mediante el Decreto 778, del 27 de Febrero de 1822, pero sin derecho a elegir Diputado y ese mismo año es declarada jurisdicción de la Parroquia de La Vega.

Cinco años más tarde (1850), Moca es escogida como Sede de la Constituyente de donde sale la primera Constitución de la República en la ciudad de San Cristóbal.

Cuatro años después (1855), se establece, por la Ley 385, de fecha 9 de Mayo, la facultad de poseer Ayuntamiento. Al año siguiente (1856) se levanta un censo para determinar el número de pobladores cuyos datos arrojaron la cifra de 800 habitantes.

El 7 de julio del año 1857 fue tomada como Asiento de la Constituyente tras el triunfo revolucionario de Buenaventura Báez y el año siguiente (1858) fue declarada Villa Heroica.

Tres años después (1861) tuvo lugar la tenencia del gobierno político-militar de La Vega, la lectura a la proclama anexionista del 23 de Marzo y la Sublevación del 2 de Mayo contra la anexión a España, precursora del Grito de Capotillo.

En los años posteriores se construye el primer cementerio en la margen noroeste de la ciudad, en lo que hoy es el barrio Juan Lopito. Ya para el año 1869, existían en la ciudad 57 establecimientos comerciales de los cuales 54 eran tiendas mixtas y 3 eran pulperías, para esta misma época abre sus puertas la Escuela de Varones (1870-1871).

Según el informe de la comisión de investigación de los Estados Unidos en Santo Domingo, para el año de 1871, Moca tenía 18,000 habitantes; para 1872 tenía 12,563 habitantes, de los cuales 1,558 habitantes residían en la zona urbana y 11,005 habitantes en la zona rural.

Para la época la sociedad mocana contaba con todos los elementos de la ilustración y adelantamiento en todas las materias, el comercio se encontraba en constante incremento de su esfera, emancipándose de Saint Thomas y de Santiago y estrechando relaciones directas y más importantes con Europa. El señor Ramón Guzmán Jiménez importaba las mercancías de Alemania, también es importante destacar el incansable e industrioso señor Gregorio Riva, quien llama la atención de éstos hacia el hermosísimo puerto de Samaná, ensancha y enriquece a su paso la común de Moca y la de Macorís.

Durante los años (1872) llega a nuestro país el corresponsal viajero de la prensa norteamericana Samuel Hazard, quien vino a nuestro país en calidad de observador, con motivo de la solicitud de protectorado hecho por el Presidente Báez. A su paso por el país escribió la obra “Santo Domingo, Past and Present”, la cual es interesantísima en todo el tiempo por su visión imparcial. En dicho libro, Hazard dedicó un capítulo referente a Moca; por su importancia para el presente estudio se hará un extracto a continuación: “Moca es un pueblo lleno de vida, floreciente, situado en el vasto valle de La Vega Real, veinte y cinco millas, aproximadamente al Norte de la Vega. Está en el corazón de una comarca notable por su fertilidad, más productiva que la de cualquiera otra del país. El tabaco y café mocano son famosos por la abundancia de sus cosechas y por la buena calidad de los mismos, por lo que se puede observar en esta localidad, es una de la preferida por los colonos, para radicarse en el país, si se realiza el proyecto de traerse inmigrantes”.

“La población de Moca es predominante de raza blanca. Las calles del pueblo están arregladas, hay muchas tiendas bien surtidas de artículos muy diversos y por lo que pude observar el comercio activo y próspero”.

En el 1872 se construye el nuevo cementerio en el mismo emplazamiento del primero.

En 1876 el conglomerado de Moca se componía de cuatro calles de Este a Oeste y de seis calles de Sur a Norte, y el diminuto barrio de Juan Lopito, no existiendo entonces el Viaducto. La única calle transitable en días lluviosos era la del Rosario, empedrada con el desagüe al centro e interrumpida al Oeste por el viejo cementerio.

Tres años más tarde (1879) la ciudad comienza a organizarse promulgando las primeras reglamentaciones y leyes municipales. Este orden de progreso se acrecienta con los inicios de los trabajos de las vías férreas (1881) que servirá para unir la ciudad con otros poblados. En el aspecto territorial sufre un retroceso pues en este año las secciones de Jamao, Batey y Yásica, pasan a pertenecer a Puerto Plata, convirtiéndose Moca de común marítima a común mediterránea, aislándose Moca del contacto directo con salados y azules horizontes.

En 1862 Moca tenía 468 casas, las cuales estaban ubicadas 67 en el Barrio La Logia, 96 en el Barrio del Rosario, 85 en el Barrio San Antonio y 220 en el Barrio La Caridad. (Estos barrios no pueden ser ubicados actualmente)

El 23 de Octubre de 1883, a solicitud de la Sociedad Popular Progresista “La Democracia”, piden al Presidente del Ayuntamiento concederle la potestad de proponer los nombres para el rotulado de las calles existentes.

Mediante la promulgación de la Ley 2238, del 29 de mayo de 1885, Moca es propuesta capital de la Provincia Espaillat ante el Congreso Nacional, incluyendo en ella, a San Francisco, Salcedo y Nagua, erigiéndose como tal el 7 de Julio del mismo año. El decreto que promulgaba la Ley fue firmado por el entonces Presidente de la República, General Alejandro Gross y Gil.

JUAN ERAZO

“La calle Juan Erazo. En el sector de Villa Juana, hace intersección con la avenida San Martín, Prof. Amiama Gómez, Tunti Cáceres, Peña Batlle, Francisco Villaespesa, Mauricio Báez, Paraguay, Américo Lugo, Arturo Logroño, Marcos Ruiz, Pedro Livio Cedeño”.

Juan Erazo, nació en Santo Domingo, fue un extraordinario oficial de la Guerra de Independencia, donde demostró su valor y coraje a favor de los mejores intereses nacionales. Este extraordinario estratega militar dominicano sirvió en muchos momentos, al igual que otros grandes hombres pro patria no ha sido tomado ni valorado en su justa dimensión.

Fue un hombre de poco hablar, donde sus actuaciones las expresabas con acciones y pocas palabras.

No fue por casualidad que ostentó el rango de Teniente Coronel, del Estado Mayor, cuando Pedro Santana era Presidente. Sus acciones lo colocaron al lado de otros grandes dominicanos. Ya con rango de general fue de los vencedores en Las Carreras, y sin admitir errores tuvo problemas de forma y de fondo con el Presidente Jiménez, por lo que se le sublevó.

Estuvo primeramente al lado de Pedro Santana, de cuyo estado mayor fue teniente coronel. Pero cuando Santana, ya fuera de la Presidencia de la República y como general vencedor en la batalla de Las Carreras, se sublevó contra el presidente Jiménez, Erazo defendió el orden legal. A consecuencia de ello fue expulsado del país. A su regreso se contó entre los inconciliables enemigos políticos de su antiguo jefe, y se matriculó como español en el registro que para el caso tenía el cónsul Antonio María Segovia en la Capital el año 1856.

De esa manera entendía estar en libertad de conspirar impunemente. En lo adelante su inclinación política fue por Buenaventura Báez, a quien defendió hasta el último instante, mientras estuvo sitiado en la plaza de Santo Domingo el año 1858. Después, estando en el destierro, al izarse la bandera española en todo el territorio nacional, fue de los primeros que protestó a manos armadas. Este singular hombre de gran coraje y destreza militar, fue compañero de Francisco del Rosario Sánchez, figuró entre los mártires de San Juan.

  1. QUINTO CENTENARIO

Esta importante avenida en nuestro barrio, es en honor al Quinto Centenario del descubrimiento de América o mejor dicho al “encuentro de dos culturas”, según algunos historiadores, o quizás una tercera teoría que habla del exterminio de una civilización para imponer los caprichos de  otra.

A pesar de la confusión que ha generado la remodelación de Villa Juana y Villa Consuela, muchos son los que piensan que el límite entre estos dos barrios es esta avenida V Centenario, pero expertos consultados señalan que el verdadero límite es la calle Manuel Ubaldo Gómez.

La avenida V Centenario presenta una hermosa panorámica independientemente de si es o no el límite entre el barrio Villa Juana y Villa Consuelo. 

La construcción de esta avenido fue principalmente para ayudar a resolver el problema del tránsito vehicular en el Distrito Nacional, y en segundo lugar, desarrabalizar el aspecto habitacional del sector. Sin cuestionar la importancia de esta avenida, las autoridades debieran tomar carta sobre el asunto, en vista de los accidentes registrados desde su construcción.

Usar los puentes peatonales en esta u otra avenida de rápido acceso, es una medida inteligente. En esta avenida se han producido muchos accidentes, y han perdido la vida muchas personas, por lo cual algunos coinciden en llamarla el expreso de la muerte..

La  avenida  Expreso V. centenario comienza en la avenido Máximo Gómez y termina en la Av. Juan Pablo Duarte.

La construcción de esta dio paso a la confusión de los límites de los sectores Villa Juana y Villa Consuelo;  sus munícipes antes tenían como parámetro limítrofe a la calle Manuel Ubaldo Gómez.

PROF. AMIAMA GÓMEZ

Esta calle en Villa Juana, hace intercepción con las calles; Avenida V. Centenario, Seibo, Juan Erazo, Moca, María Montéz, Alonzo de Espinosa, Sommer Welles, Osvaldo García de la Concha, Vígil Díaz y Máximo Gómez.

Su orientación es de Este a Oeste.

Su nombre completo Francisco Xavier Amíama Gómez. Nació en la ciudad de Santo Domingo, el 26 de julio de 1867, periodista, poeta y urbanista. Se dedicó desde muy temprana edad al periodismo, donde escribió artículos y ensayos; fundó 12 periódicos en diferentes ciudades del país, sus artículos y ensayos giraban en torno a los avances y adelantos de la agricultura.

Fue un viajero de éxito, por lo que estuvo de visita por Europa y América, llegando a vivir en Cuba por muchos años.

En el 1889 fundó –director- de la Escuela Nacional de Agricultura, la cual operaba en San Cristóbal.

A este ilustre dominicano, se le debe el aislamiento de la Puerta del Conde, la construcción de la avenida Duarte, y de otras vías de la ciudad Capital. Además, sugirió la importancia de arbolizar la ciudad de Santo Domingo, demostrando así su preocupación por el embellecimiento de la ciudad Primada de América. Amiama Gómez escribió varias obras para expresar sus conocimientos, entre las que podemos mencionar “Agricultura”, “Geografía Política de la República Dominicana”, “Patria y Primavera”.

El 21 de noviembre del 1943, Santo Domingo se viste de luto con la muerte, a la edad de 76 años, de un dominicano que vivió para las futuras generaciones.

MANUEL UBALDO GÓMEZ

(1857-1941). Nació en la Vega. Una vida abrazada al deber, que, siguiendo el norte de la virtud, se vació en el molde de un justo varón. Hizo un culto de la patria, sin ruido ostentoso. Su devoción a los principios lo mismo que a toda manifestación de cultura, no alcanzó a alterarle la sencillez y el temperamento hecho a la modestia, que prefiere pasar inadvertida a reclamar o imponer respeto y honores para sí.

No dejó nunca de ser criollo en lo que el tipo tiene de desapego a la vida de puro artificio y en las calidades que constituyen la más preciosa porción de su psicología. Para las cosas intelectuales se sabía poner en el plano que le es propio, y para la vida ordinaria no concebía una postura más natural que la de constante servidor. Entendía que el hombre había venido al mundo para dar de sí cuanto convenía al bienestar de los demás. Siempre ocupado en alguna labor, no supo de ocios improductivos y estimulantes del vicio. Siendo joven, como empleado de Don Modesto Riva, contrajo una neurastenia por exceso de trabajo.

Para curarse escogió laborar como peón, un par de años en un conuco ubicado en el tras patio de su casa. Hospitalario, generoso, sin pose y ecuánime, miraba a todo el mundo y los cambios de la vida con inalterabilidad de espíritu. Su compadre o amigo lo era el más modesto vecino, al igual que el encopetado señor; pero estando más cerca de este, por su calidad social y nexos de familia, prefería tratar al primero por la llaneza adecuada al tipo. Le preocupaba satisfacer los reclamos de la amistad. Incapaz de envidia ni de abrigar odios por la lucha de intereses materia-les, le placía conocer el mérito ajeno; no le paga tributo a las pasiones mezquinas, moviéndose constantemente por sobre las pequeñeces de la vida.

Manuel Ubaldo Gómez opinaba con libertad, y no tenía compromisos sino con la virtud. Eludía el elogio a su persona; y si estaba en su mano, evitaba el que se le hiciera a familiares suyos cercanos. Aunque tolerante, no le daba méritos a quien no los tuviese, cualidad esta que, al servicio de la historia es un magnífico recurso para la valorización justiciera de los personajes. Y fue historiador, autor de un RESUMEN DE LA TJIS TOMA DE SANTO DOMINGO (1919), en tres; libros, resultado de sus actividades de profesor de la materia en un colegio vegano.

Fue el historiador dominicano que poseyó mayor conocimiento sobre las actuaciones y el carácter de los hombres públicos desde fundada la República, así como acerca de la psicología social. Por inclinación natural, desde la infancia, sintió curiosidad por los sucesos políticos y sociales, y también por los actores, y ello le creó entre los cultivadores de la historia un acervo único de datos a partir de la Anexión, aumentado constantemente por diligencia personal entre los mismos actores.

Le estimulaba en ello la simpatía por esa realidad antes que el interés de historiador. De esa manera, la fuente viva que era del pasado dominicano, nadie más en la República pudo poseerla, porque quienes hicieron de historiadores fueron personas de oficina y papeles que no descendieron al plano donde se observan y captan realidades indispensables para la comprensión de no pocos sucesos y caracteres personales. Su material se lo daba a quien se lo solicitara, lo que aquí no se ha visto en otro intelectual de la misma actividad. Por su parte, no produjo lo que podía y debía, sino lo que le fue solicitado o reclamado por circunstancias especiales.

Por evitar mortificaciones se eximió de echar su cuarto a espadas respecto a cuestiones históricas sobre las cuales poseía los juicios más precisos y certeros. Con todo, la pasión por la historia, mirando al través de ella a la patria, fue la última que alentó su alma hasta el instante de tomar el lecho de muerte. De poca estatura y cuerpo delgado, el habla acordada con la sencillez de sus maneras, no parecía de primera vista el hombre de la gran talla moral que era.

Terció en la vida pública, no por buscar posiciones, sino solicitado, llevando a ella la pureza de valor personal en el desempeño de representaciones varias. Juez, Procurador de una Corte, Diputado, Senador, Ministro de Justicia e Instrucción Pública, de Guerra y Marina, y de lo Interior y Policía. No quiso aceptar otras, inclusive la Primera Magistratura de la Nación. Para los hombres de este corte, los cargos públicos son oportunidades de servirle a la sociedad; en ellos consumen preciosas energías, dan con orgullo y patriotismo lo más posible, y luego entienden no haberse elevado por ello, sino haber cumplido como ciudadanos. De los tales queda una lección de civismo, poquísimas veces tenida en cuenta por los políticos.

Como abogado no tuvo claudicación en su auténtica calidad de honorable; lo cual no es poca cosa. Troncoañoso, semejante a un rezagado modelo de hombres anacrónicos por su apego a la rectitud, la buena fe y la vergüenza, desde mediados de la nombrada Era de Trujillo tuvo que recluirse en la pasividad de su hogar, negándole la jubilación tan honrosamente ganada.

Despreciador de los opresores del pueblo por principio, por educación y tradición de familia, no solicitó el favor del soberbio Trujillo, que daba a sus aduladores lo correspondiente a los hombres de merecimientos anteriores a él y de más valer que él. La respuesta de don Manuel Ubaldo Gómez constituyó el timbre postrero con que coronó y reafirmó su procera calidad de ciudadano.

Mantuvo en La Vega, con su sola autoridad de hombre austero, una atmósfera moral que, como caso único en la República, se sobreponía a la acción disolvente de la política allí activísima por órgano de un grupo de veganos. Todas las instituciones locales, inclusive el Ayuntamiento, se sentían honradas con aceptar y complacer recomendaciones o insinuaciones hechas por don Ubaldo.

Nadie amó más que él a La Vega, como en ningún vegano encarnó en más alto grado las que fueron virtudes de esa colectividad.

En Villa Juana, se le pone este nombre después de la caída de la Tiranía de Trujillo, en honor a un hombre de la estirpe de Manuel Ubaldo.

Esta calle nace en la San Martín, y muere en la Pedro Livio Cedeño.

En pocas palabras, después del 1987, esta calle queda un poco olvidada o renegada, para dar paso a la idea, que es el V. Centenario los límites hacia el Este.

Con esta idea, Villa Juana pierde la franja entre la avenida Quinto Centenario y la Manuel Ulbado Gómez, que es nada más y nada menos que de unos 1,200 habitantes, y más de 78 negocios pequeños.

UN BUEN VILLAJUANENSE NUNCA REGALARÍA ESA FRANJA, POR LO QUE SOMOS DE OPINIÓN, QUE DEBEMOS DE COMENZAR UNA CAMPAÑA DONDE RETOMEMOS LOS LÍMITES INICIALES.

Nota: Los límites oficiales de Villa Juana: Norte San Martín, Sur Pedro Livio Cedeño, Este Manuel Ubaldo Gómez y Oeste Máximo Gómez.

Con la construcción de la avenida V. Centenario en el año 1987, la percepción en muchos munícipes, especialmente la gente de Villa Consuelo, comenzaron a decir que el V. Centenario hacia el Este era de Villa Consuelo.. Cosa esta, de toda falsedad, ya que el Ayuntamiento no ha cambiado la ordenanza del año 1947, del 11 de julio, que es la que dice los límites reales.

LOS HERMANOS PINZÓN

Martín Alonso Yáñez Pinzón

Martín Alonso Yáñez Pinzón, (c.1440-1493), marino, navegante y descubridor español, uno de los protagonistas del primer viaje descubridor de América llevado a cabo por Cristóbal Colón. Martín Alonso Yáñez Pinzón nació en el pueblo andaluz de Palos de la Frontera (Huelva) hacia 1440.

Era el hijo mayor de una rica familia de larga tradición marinera, y propietario de un barco con el que hacía frecuentes viajes comerciales por los mares entonces navegables del Mediterráneo y del Atlántico. Junto con su hermano y socio Vicente Yáñez Pinzón, ejerció alguna vez de corsario, cosa por otro lado nada extraña.

En los años que precedieron al descubrimiento de América no había en toda la comarca del Tinto-Odiel un armador y navegante más famoso que Martín Alonso Pinzón, por lo que conseguir su apoyo y participación era imprescindible para el éxito de la empresa colombina. El encargado de convencer a Martín Alonso Yáñez Pinzón para que acompañase a Colón fue el guardián del monasterio de La Rábida, lo que hizo durante el verano de 1492. Cuando se propagó por toda la zona que Martín Alonso iba a participar en el viaje como capitán de la carabela Pinta y su hermano Vicente como capitán de la Niña, muchos amigos y familiares se enrolaron inmediatamente y pudieron completarse las tripulaciones. A Colón nadie le conocía, en cambio la sabiduría náutica y la experiencia marinera de los Pinzón eran el mejor aval.

Puesto en marcha el viaje descubridor, Martín Alonso asumió el mando de la Pinta y llevó consigo a su otro hermano Francisco como maestre. Su hermano Vicente iba como capitán de la carabela Niña. Durante la travesía, demostró sus habilidades de marinero cuando resolvió el problema de la rotura del timón y pudo seguir navegando, y sus dotes de mando al imponer su autoridad a los amotinados vizcaínos o cántabros de la nao Santa María entre el 6 y el 7 de octubre.

Durante este percance, Martín Alonso amenazó con aplastar a cualquiera que se atreviera a amotinarse. En el siguiente motín, ya más serio, del 9 y 10 de octubre, cuando habían fallado ya todos los cálculos de distancias que había dicho Colón, los que dudaron fueron los Pinzón. Éstos aplacaron los ánimos de la tripulación poniendo una condición a Colón: navegarían con el mismo rumbo tan sólo tres días más; si durante ese tiempo no encontraban tierra volverían a España.

Tras el descubrimiento de las islas Lucayas o Bahamas, divisaron Cuba. Mientras recorrían la costa oriental de Cuba, Martín Alonso, al frente de la Pinta, abandonó al almirante el 21 de noviembre de 1492 y continuó navegando por su cuenta. Colón nunca se lo perdonó.

El 6 de enero se volvieron a encontrar en la costa norte de La Española. Las circunstancias y motivaciones de la deserción de Martín Alonso no están claras: quizá intentara descubrir por su cuenta el oro que tanto buscaban. Pero sea cual fuese la causa de la separación, aquí comenzaron sus desavenencias con Colón, que llegó a acusar de traición a Martín Alonso. De nuevo juntos, emprendieron viaje de regreso a España en la Pinta y la Niña, pero una tormenta, no muy lejos de las Azores, las volvió a separar y la Pinta llegó primera a Bayona, en las costas de Galicia, antes de que Colón arribara a Lisboa. Desde Bayona envió un informe de lo acontecido en el descubrimiento a los Reyes Católicos y se dirigió ya gravemente enfermo a Palos, donde entró, el 15 de marzo de 1493, pocas horas después de que lo hubiera hecho Colón.

Martín Alonso Yáñez Pinzón falleció alrededor del 31 de marzo de 1493 en el monasterio de La Rábida (Huelva), donde fue llevado por sus familiares y, según un testigo, también enterrado. Esto sucedió pocos días después de su llegada a España, tras el viaje en el que tuvo lugar el descubrimiento del Nuevo Mundo, y en cuya empresa le cabe figurar en un lugar destacado.

Vicente Yáñez Pinzón

(c. 1461-1514), navegante y descubridor español, considerado uno de los marinos más experimentados de su tiempo, acompañó a Cristóbal Colón, junto con sus hermanos Martín Alonso y Francisco, en el primer viaje del descubrimiento de América al mando de la carabela Niña.

Vicente Yáñez Pinzón nació en el pueblo marinero de Palos de la Frontera (Huelva) hacia 1461. Criado en el seno de una rica familia de larga tradición marinera, tenía entre los marinos de aquella época una gran experiencia en las artes de navegación, que había adquirido desde su juventud acompañando sobre todo a su hermano Martín Alonso en viajes comerciales realizados por la costa atlántica y mediterránea. Entre 1477 y 1479 se le conocen acciones de piratería por las costas catalanas y de Ibiza.

Se unió a los proyectos de Colón de la mano de su hermano Martín Alonso, el más importante armador y navegante de la comarca situada en la ría formada por el Odiel, cuya personalidad hizo que Vicente Yáñez permaneciera en un segundo plano durante los preparativos y el desarrollo del primer viaje del descubrimiento (1492), en el que tomó parte como capitán de la Niña y actuó siempre con lealtad a Colón.

Atraído por las expectativas de riqueza que abría el descubrimiento de las nuevas tierras americanas, tras el regreso a España y muerto su hermano Martín, Vicente Yáñez Pinzón firmó el 6 de junio de 1499 una capitulación, con Juan Rodríguez de Fonseca en nombre de los Reyes Católicos, que le autorizaba para efectuar nuevos descubrimientos en las Indias. La importancia de esta capitulación radica en que es la única que se conoce correspondiente a los viajes que se inauguran a partir de 1499. Quedó estipulado pagar a los reyes la quinta parte, una vez deducidos los gastos de armazón y viaje. El resto de las ganancias quedarían para los participantes.

Vicente Yáñez Pinzón sería su capitán principal. Para ello la familia Pinzón equipó a sus expensas cuatro carabelas pequeñas y unos 70 o 75 tripulantes que se hicieron a la mar desde el puerto de Palos en diciembre de 1499. Llegados a las islas de Cabo Verde, fueron arrastrados por una tormenta que les hizo alcanzar la costa del Brasil en enero de 1500, tres meses antes que llegase el descubridor oficial Pedro Álvares Cabral, tocando tierra en el cabo de San Agustín al que llamaron de Santa María de la Consolación.

Navegó 600 leguas a lo largo de la costa en dirección noroeste, y descubrió la desembocadura del río Marañón (Amazonas) y del Orinoco, que llamó río Dulce. Prosiguió hacia el mar de las Antillas por la costa de las Guayanas y desde Paria se dirigió a la isla de La Española. Desde aquí siguió su viaje de exploración hacia las Lucayas (Bahamas) y, después de la pérdida de dos barcos y algunos hombres, emprendió viaje de regreso a España, donde llegó en septiembre de 1500. Desde el punto de vista económico este viaje representó un fracaso, que dejó a los Pinzón en la pobreza y a Vicente Yáñez al borde de una quiebra total, pero tuvo una gran importancia desde el punto de vista geográfico, ya que fue el primero en cruzar la línea del ecuador y en descubrir el Brasil y el Amazonas.

El 8 de octubre de 1501, Vicente Yáñez Pinzón recibió un gran honor y merced: fue armado caballero por el propio monarca Fernando II el Católico, en la torre de Comares del palacio real de la Alhambra, por lo mucho y bien que había servido en el descubrimiento de las Indias.

En 1505 Vicente Yáñez participó en la Junta de Toro que decidió la búsqueda del paso hacia la Especiería (las islas de las Especias o Molucas). Al mismo tiempo fue nombrado por concesión real capitán general y corregidor de la ciudad de Puerto Rico, con la misión de colonizar la isla de Borinquen (nombre dada por los indígenas a la isla de Puerto Rico), en un asentamiento que se había previsto realizar en un año y que Pinzón no cumplió. En 1508, el rey Fernando II el Católico convocó la Junta de Burgos para encontrar una solución a la ruta de la Especiería, y a ella citó a Vicente Yáñez, junto con Juan Díaz de Solís y Américo Vespucio.

En dicha reunión se tomó el acuerdo de enviar una expedición que buscase un canal o paso interoceánico a la altura de la costa de Honduras, para cruzarlo y llegar a las islas de la Especiería, lo que venía a representar la continuidad del primer viaje de Colón. Vicente Yáñez, junto con Díaz de Solís firmaron la capitulación de este viaje de exploración. En el mismo año de 1508 partieron hacia las Antillas, y desde allí hasta recalar en la costa de Honduras, que recorrieron en dirección norte prolongando los descubrimientos de Colón.

Exploraron la costa oriental del Yucatán, siendo sus primeros descubridores, pero a la altura de Tampico, ante el fracaso de la expedición, dieron por concluida la exploración y regresaron a España. En agosto de 1509 llegaron a la península Ibérica, cinco años antes del fallecimiento de Vicente Yáñez Pinzón en Sevilla.

CHARLES PIET

“La calle Charles Piet. En el sector de Villa Juana, hace intersección con la avenida María Montez, calle Moca, calle Juan Erazo, calle Seibo, calle Proyecto y casi con la avenida V. Centenario..

La calle Charles Piet, (en la antigüedad llamada Camino Chiquito), es una de esas calles que su trayecto es raro, por lo que no están de Sur a Norte, ni de Este a Oeste, ya que es una calle  transversal. Comienza en la calle María Montez y termina en la calle Seibo.

En la antigüedad esta calle servía de enlace para llegar hasta Villa Mella.

JOSÉ DE JESÚS REVELO

“La calle José de Jesús Ravelo. En Villa Juana, hace intersección con la Sumner Welles, Alonso de Espinosa, María Montéz, Moca, Juan Erazo, Seibo, y casi con la avenida V. Centenario.

El Ayuntamiento del Distrito Nacional, de la República Dominicana, consagra con el nombre de José de Jesús Ravelo a una de las calles de este sector capitalino.

José de Jesús Ravelo (Chuchú), nació en Santo Domingo en 1876. Aunque estudió con Juan Francisco Pereyra, fue sobre todo un autodidacta con vastísima cultura musical. Fue director de la Banda Pacificador (1894-1910), primer profesor de canto coral en nuestras escuelas, director del Liceo Musical (luego Conservatorio Nacional) desde su fundación en 1904. Falleció en 1951.

En junio de 1932, el “Octeto” del Casino de la Juventud se convierte en la Sociedad de Conciertos bajo el patrocinio del Ateneo Dominicano. En este mismo año se funda la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo.

Los Antecedentes de la Orquesta Sinfónica Nacional se remontan a principios de siglo 20, específicamente a noviembre de 1904. Es en dicho año que se funda el Octeto del Casino de la Juventud bajo la dirección del Maestro José de Jesús Ravelo. Meses después, el octeto se convierte en una pequeña orquesta conservando su nombre original.

En estas calles, existen negocios de diferentes niveles, los cuales dan vida al mismo, porque de una manera u otra, ofertan bienes y servicios, además de los empleos, contribuyen a enaltecer a Villa Juana, algunos negocios que podemos mencionar, en las diferentes calles.

Faltan calles

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Este barrio está integrado por:

Villa Juana

El Ensanchito

Población Estimada

42,626 Habitantes

Área Geográfica de Villa Juana

16.30 Km2.

Cantidad de Desperdicios

Generado Diariamente

36.34 Toneladas/Día

Densidad Poblacional

22,471 Hab/Km2

Para finalizar con este tema, queremos indicar que en otros barrios y localidades existe el mismo problema. Por lo que creemos que es de vital importancia asumir responsabilidades, y actuar en consecuencia, para irnos organizarnos mejor. Solo así podremos decir en el fututo corto y largo que tanto podemos hacer.

Volviendo hablar y acentuar más el aspecto comercial, el último proyecto fue en el año 1996, cuando el doctor Leonel Fernández Reina dispuso la construcción del proyecto habitacional y comercial Villa Juana, que fue el título original, luego los mauricianos adoptaron el título proyecto Mauricio Báez para engrandecer mucho más al Club Mauricio Báez y a los que dirigen ese proyecto.

A esto hay que sumarle, el proyecto Torres Enriquillo, que a pesar de comenzarse último que el proyecto Mauricio Báez, terminó primero, incluso inaugurado y entregado a los beneficiarios por el propio Leonel Fernández, cosa que no pudo hacer con el Mauricio Báez, representando esto, un serio dolor de cabeza y disgusto para el entonces mandatario, que a la sazón es de origen villajuanense.

En Villa Juana han existido negocios desde prácticamente sus inicios ya como barrio organizado y fundado por allá por el 1947, cuando la Sala Capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional lo bautiza con el nombre de “Reparto Villa Juana”.

La importancia comercial de nuestro barrio, es debido a la ubicación céntrica del mismo en el Distrito Nacional.

Estas puntualizaciones y otras recopiladas en el libro Memorias de Villa Juana, nos dan las conceptualizaciones sobre nuestro barrio en sus inicios, y por qué no, el Villa Juana del futuro.

En el aspecto comercial, ha existido una constante, la cual, debe ser analizada por los gerentes comunitarios con visión, ya que es indiscutible, que ese aspecto es cada vez más de alto riesgo para la sobrevivencia residencial, demostrado con la ejecución del proyecto habitacional y residencial Villa Juana-Villa Consuelo en el 1987.

El descontrolado crecimiento comercial en cuanto a infraestructuras ha ido poniendo en peligro la existencia residencial, rompiendo con el control armónico del crecimiento de este aspecto tan importante como lo es lo relativo a lo residencial.

Investigaciones que hemos realizados en los barrios adyacentes a Villa Juana, pero que componen el anillo peri central en el Distrito Nacional pudimos comprobar la diferencia abrupta en los costos de las viviendas residenciales.

El gran y rápido crecimiento comercial, ha hecho posible que los espacios residenciales sean cada día menos, y como consecuencia de la oferta y la demanda, el costo o precio de las viviendas para asuntos residenciales realmente son exorbitantes en este barrio.

Veamos las rutas comerciales existentes en nuestro barrio, comenzando en la Máximo Gómez y avenida San Martín, las cuales están llenas de negocios de extremo a extremo.

Luego la Tunti Cáceres con pocas casas residenciales, en ese orden sigue la venida V. Centenario, Peña Batlle, María Montez y la calle Moca.

Tanto las calles Paraguay, Vígil Díaz, Francisco Villaespesa, Sumner Welles, Prof. Amíama Gómez, Juan Erazo y por último la Mauricio Báez van compitiendo por un crecimiento al futuro, debido al congestionamiento comercial de las otras calles y avenidas.

Estas puntualizaciones deberían estar siendo abordadas por los gerentes comunitarios desde hace muchos años, la verdad es, que no hay un liderazgo villajuanense lo suficientemente fuerte para aglutinar la plana mayor comunitaria, en una convocatoria para estos asuntos. En este sentido.

Además, cabe resaltar las actuaciones tímidas por no decir casi nula de las autoridades del gobierno local, dígase Ayuntamiento del Distrito Nacional y otras instituciones estatales, donde nunca han tenido una verdadera visión de servir de ayuda a las organizaciones que han demostrados una verdadera vocación de servicio social comunitario.

En los últimos años, más específicamente desde el 1996, cuando el doctor Leonel Fernández llega a la presidencia de la República, vimos un interés muy marcado de los dirigentes peledeístas villajuanenses de involucrarse en las actividades comunitarias, muy específicamente en las juntas de vecinos. Este paso de los peledeistas se vio interesante, por lo menos por quien escribe estas notas.

Sin importar quien controle o no las juntas de vecinos y las otras organizaciones comunitarias villajuanenses, lo interesante y bueno para el desarrollo del barrio, sería una verdadera alianza comunitaria, capaz de despertar el interés colectivo.

Al parecer, ahí está el problema, no existe un liderazgo capaz de lograr esto o con el deseo de hacerlo, debido básicamente a que no hemos podido fortalecernos internamente, y por otro lado, que las dos instituciones más fuertes al parecer, no han estado interesadas en involucrar a los comunitarios en lo relativo a una alianza estratégica en busca de lograr objetivos comunes.

Más temprano que tarde estamos seguros, que por asunto de estrategia, los  mauricianos analizaran ideas y diseñaran planes en busca de tener un apoyo de las organizaciones comunitarias villajuanenses, cosa esta, que será fácil lograr, por razones también analizables, ya que muy pocas excepciones no se unirán a tal llamado, también por razones que ameritan futuros escritos.

No es un asunto de forma, como muchos han querido apuntalar, es un asunto también de fondo, que los comunitarios villajuanenses y las instituciones que gravitan con más fuerzas no hay una fórmula que permita el accionar en conjunto bajo criterios definidos en pro de un mejor barrio.

Muchas ideas sueltas por un lado, y muchas ideas bien amarradas por otros lados, son dos variables bien definidas y controladas a los fines de que las fuerzas vivas villajuanenses no encuentre un punto común donde se puedan viabilizar ideas para convertirlas en puntos de agenda que conlleven a la estructuración de una maquinaria capaz de abordar esas ideas y convertirlas en realidades.

Cómo es posible, que un barrio que se le puede titular “Marca País”, o porque no, “Capital de la Circunscripción No. 3, del Distrito Nacional, con casi 67 años de fundado, no pueda exhibir logros más allá de lo obtenido, y que muchos esos logros, más son pura pantalla en aspectos tales como, medio ambiente, circulación vehicular, reordenamiento mejoría de las aceras, conquistas laborables para nuestros munícipes, mejoría de vida para envejecientes, niños, adolescentes, jóvenes y adultos en sentido general.

Todas estas faltas de logros, tienen una raíz en común, la falta de unidad a lo interno de las organizaciones que hacen vida en el barrio.

Si no hemos podidos resolver el problema neurálgico internamente, como es posible que en nuestras mentes exista la figura quimera de realizar obras a favor de los villajuanenses.

Es raro en las reuniones que no nos jactemos de que somos los mejores en casi todas las cosas, mientras, otros barrios, de accionar sencillo han presentado mejores logros en los puntos más significativos del accionar comunitario.

No es posible auto reconocernos como los mejores, si no somos capaces ni siquiera de hacer una parada en el largo camino que hemos tenidos con el título de dirigente comunitario, si casi ningunas de las instituciones de las que somos cabezas son conocidas a media cuadra de donde supuestamente accionamos.

Como dije anteriormente, son muchas las buenas ideas de las mayorías de los comunitarios, más sin embargo, no pasa de ser ideas, y cuando esto sucede, obligatoriamente se debe llegar a la sinceridad de por lo menos un autoanálisis para ver variables que puedan ser mejor empleadas.

“Cuál es el Villa Juana que queremos”, “Amo a Villa Juana”, “Villa Juana significa todo para mí”, y un sinnúmero de otros términos alardeando que usamos, más la verdad es otra, donde están los resultados a favor de los villajuanenses, que no sean reuniones por pipá y por montones.

Nos hemos engañado desde hace mucho, y lo peor es, que seguimos unísonamente el mismo pensamiento de que lo hemos hecho bien, y somos los mejores.

Se nos han ido de las manos presentar propuestas ejecutables, y no es una locura decir, que en los últimos 10 años cual es el avance que hemos tenido derivado de nuestro trabajo comunitario. Exceptuando, ideas, puramente ideas.

Desde hace mucho, lo de boga es los llamados FOROS, resulta que este término está ahogado, anacrónicamente, demostrado por los mimos resultados que han dado estos espacios de “Discusiones y Observaciones”, los cuales no pasa de eso, de “Discusiones y Observaciones”.

Hay que cambiar la forma y el fondo de esos espacios, para que las respuestas no sean a las propias ideas de los que las formulan, sino que lleguen los munícipes, para que estos, puedan palpar los resultados de lo que se someta a análisis, como forma de autoapoderar a la comunidad de herramientas fiables y manejables, donde el criterio sea, la autogestión, pero enfocada de manera sencilla, con resultados palpables y que llenen el cometido de resolver situaciones especificas en áreas especificas.

El modelo de las presentaciones de los problemas comunitarios ya se agotó, ahora estamos obligados a retomar la otrora forma de hacer vida comunitaria, ya que indudablemente estamos en el vientre de la bestia, y sólo tenemos dos alternativas, o retomamos lo que por vocación hacemos y los hacemos bien, o dejamos que los asaltantes de espacios, asaltantes de ideas, y por ende asaltante de nuestras acciones sigan logrando dos cosas, vivir de lo que hacemos los comunitarios y seguir adelante con la destrucción de lo que representa un comunitario.

Si en verdad queremos seguir aunque sea uno de los pensamientos de Confucio, no menos cierto es que debemos tener claro que no siempre es prudente ni bueno “Perdonar a los que nos hieren”, “querer a los que nos lastiman”, a modo de no tener rencores aunque nos dañen.

Más bien, debemos cambiar algunos paradigmas, en lo referente a nuestra forma de pensar y de actuar. Esto es lógicamente, si queremos cambiar los resultados pírricos por una verdadera obra social al servicio de los más necesitados villajuanenses.

Para palpar la realidad villajuanense no es necesario ir muy lejos, tenemos otra Villa Juana en casi todas las calles.

Las sorpresas no acaban nunca. Es un barrio céntrico en la Capital Dominicana, además donde han nacidos, criados, vividos o actuados en asuntos personales o comerciales muchas personas que han demostrado ser verdaderos entes sociales.

Cuando el doctor Joaquín Balaguer ordenó el proyecto habitacional y comercial “V. Centenario”, el cual modificaría parte del terreno de Villa Consuelo y de la misma manera parte de Villa Juana. Fue ampliamente discutido, para algunos significó una cortina de hierro para ocultar las verdaderas interioridades de Villa Juana, como dijimos anteriormente, para otro para acabar con el hacinamiento humano que bordeaba a los dos barrios céntricos de la ciudad Capital.

Las dos teorías tienen realidades y falsedades, en este sentido presentamos varias fotos tomadas en el año (2009), la mayoría los munícipes villajuanenses Antonio Rodríguez (Tony), y el autor de este escrito. Estas gráficas que presentamos es para tener idea de una realidad cruda, la cual puede como de hecho ha ido siendo, que se pueda conseguir un desarrollo armónico en nuestro barrio sin afectar la parte residencial, pero si obstaculizar el comercio, pero si regularlo, para que el hacinamiento no siga haciendo el enemigo más importante de lo que residen en este territorio.

Caminar por nuestras calles, es casi imposible por la realidad tan dramática más allá de los bordes de estas vías públicas.

Para ver algunas realidades, los villajuanenses no tenemos que ir tan lejos, basta con dar unos pasos más allá de esos bordes de calles y entrar un poquito a esos patios, donde viven personas que posiblemente den la sensación de que estamos en la frontera o en mismo Haiti.

La idea es, tener visión de realidades villajuanenses, y su posible accionar para mejorar la calidad de vida en esos espacios residenciales.

Las malas condiciones de estas viviendas las mayorías alquiladas, nos dicen muchas cosas. Entre ellas:

Los dueños de casas no arreglan estas unidades habitacionales?.

Acaso los inquilinos no pagan estas unidades habitacionales?.

Los inquilinos no tienen conocimiento para solicitar a los propietarios de que deben pagar?.

Los propietarios desearían que los inquilinos entregaran estas unidades habitacionales para luego venderlas o convertirlas en negocios?.

A quién le favorece más esta situación, a los dueños o inquilinos?.

No tienen ayuda de nadie estos inquilinos?.

Estaría los propietarios dispuestos a mejorar la apariencia de estas unidades residenciales?.

Las organizaciones del barrio, han trabajado en este asunto?

Han sido ciegos, sordos y mundos sobre este caso, los dirigentes comunitarios y las organizaciones sociales del barrio?

Aproximadamente unos 1,300 patios, donde más del 80% presenta hacinamiento humano o en condiciones inaceptables para la vivencia humana.

Hablando de obra social, muchas veces no entendemos, el porqué si estamos supuestamente acariciando los mismos objetivos para lograr las mismas metas, no podemos diseñar planes concretos en conjunto, con visión a obtener buenos resultados. Algo que siempre me he dicho o mejor me he imaginado la plana mayor comunitaria villajuanense unida en objetivos buscando las mismas metas. Por lo tanto, con echarle un vistazo a los nombres que componen la plana mayor comunitaria, me sorprendo y digo, por Dios, y porque no ha sido posible, que nos juntemos, actuemos unidos. Estos son los comunitarios más connotados: Teresa Frías, Agripino Parra,  Ramón Rodríguez, Danilo Rojas, Ana Vertilia Cabrera, Luis Amauris de Los Santos, Demetrio Franco, Nurys Tamayo, Rubén Aquino, Melvin Cuello, Salvador Romero, Emilio José de la Cruz Báez, Rafael Hernández, (Papilín), Francisco Mendoza, Juan Francisco Batista, María Altagracia Pérez, (Dominica), Hipólito Mejía, Patricia Pérez, Anibal Rivero, Rafael Orlando Araujo, Bolivar Terrero, Amauris Pérez, Leonidas Torres, Felipe Mena, Rafael Brito, Yissel Hernández, Miguel Peguero, Ramón Iraldo, Pedro Julio, Laddy Cortorreal.

Cuando leo a esos munícipes con etiqueta de comunitario, entonces me surgen preguntas tales como:

¿Qué se esconde detrás de las actuaciones de los que decimos llamarnos comunitarios?

¿Por qué es tan difícil ponernos de acuerdos en cosas tan sencillas e importantes?

¿Por qué nunca se puede hacer planificaciones de las actividades a desarrollar?

¿Por qué tanta indolencia e incapacidad para ejecutar acciones a favor de los más necesitados?

¿Por qué para hacer cualquier cosita, se necesitan argumentar tantas cosas?

¿Por qué no somos capaces de hacer convocatorias para asuntos de las organizaciones pequeñas, y muy por el contrario, siempre estamos dispuestos para acudir a otras convocatorias, especial del Club Mauricio Báez o de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús?.

¿Por qué nunca hemos exigido apoyo de las organizaciones grandes, pero si siempre estamos dispuestos a apoyarlas?

¿Por qué no hemos sido capaces de orquestar ni siquiera un pequeño plan donde se puedan ir dando soluciones a pequeños problemas?

¿Por qué nunca hemos sido capaces de integrar a los niños, adolescentes, jóvenes e inclusive a los adultos a los trabajos comunitarios?

¿Por qué nunca hemos sido capaces de integrar a los estudiantes a labores puntuales tales como: medio ambiente, regulación de las aceras, proteger y rescatar los espacios públicos ocupados por terceros?

¿Por qué no hemos sido capaces de intervenir las escuelas públicas e incluso los colegios para fomentar actividades los fines de semanas?

¿Por qué no hemos sido capaces de fomentar alianzas con los empresarios, para que los villajuanenses sean tomado en cuenta en el aspecto relacionado a la empleomanía.?

¿Por qué siendo las aceras un problema de antaño, permanente y sistemático no podemos mejorar tal situación?

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El Presidente de origen villajuanense

Puedan ser que en la historia de la República Dominicana no se había dado el fenómeno de que un mandatario se identificara tanto con su barrio, como lo hizo el doctor Leonel Fernández Reyna, quien antes de llegar al trono presidencial, hizo saber a los cuatro vientos, de que él era de origen villajuanense.

En Villa Juana el barrio natal del Presidente, pudimos notar algunas cosas favorables y otras desfavorables, como sucede en todo el accionar de la vida humana.

En lo existencial terrenal, nada es perfecto, y en esa misma línea podemos hacer un análisis de lo pro y lo contra del antes, el durante y el después del doctor Leonel Fernández llegar a la presidencia de la República.

El antes del doctor Fernández, solo podemos traer a la mente vivencial, las narraciones de amigos y amigas de adolescencia y juventud, casi sincronizadas estas puntualizaciones, ya que casi todos coinciden en las mismas cosas. Un joven dedicado a los estudios, a no perder el tiempo, aunque enamorado como el más. Un joven amante de la lectura, de la tranquilidad, el respeto y muy observador.

El distinguido munícipe Julio Samuel Sierra (Jimmy), es uno de los protagonistas más cercano a este ilustre villajuanense, ya que casi todos dicen lo mismo en lo relativo a esa amistad de los otroras “teóricos villajuanenses”.

Unos se jactan más que otros, pero al fin, todos con las mismas ideas. Jimmy jugó y ha jugado un papel preponderante de los comienzos de los años 60, es notable su nombre porque junto a un grupo de jóvenes tuvo la brillante y decidida idea de fundar una organización que marcaría un trayecto trascendental para nuestro barrio. El Club Estudiantil de Jóvenes Amantes de la Cultura CEJAC, quien luego parió al Club Deportivo y Cultural Mauricio Báez.

Otro hombre que consideramos de los amigos de infancia del doctor Leonel Fernández es un tipo de ser humano en extinción, por su valentía como ente social, y porque al parecer no da pasos atrás cuando se trata de su personalidad, su formación y su determinación de ser como es. Me refiero a Rafael Reyes Jerez quien junto a Jimmy y otros amigos fundaron también el Club Mauricio Báez. Junto a estos dos colosos de Villa Juana, podemos mencionar cientos de hombres y mujeres que aportaron para que hoy seamos lo que somos.

Rafael Reyes Jerez, Julio A. Suárez, César Pina, Andrés L. Mateo, Ramón E. Colombo, Norberto Santana, Bolívar Vargas, Luis Reyes Acosta, Félix Brito, Pedro Caro, Ulises Rutinel, César Pérez, Eduardo Oller, Diógenes Céspedes, Frank Fuente, Tomás Montás, Víctor Melo Báez, Luis Fernández, Adriano de la Cruz, Teófilo Rodríguez, Danilo Aquino, Aridio García de León, Bienvenido de la Cruz, Bienvenido Rojas, Braulio Marte, Nelly Doñé, Leo Corporán. Estos personajes estuvieron ligado de una forma u otra al desarrollo nuestro barrio, y es por eso, que la historia no puede desaparecer, puesto que aquellos que menos hacen, normalmente son los que más beneficios logran.

Durante los doce años del doctor Leonel Fernández Reyna en la presidencia de la República, muchos dijeron que fueron amigo de infancia, otros se adjudicaron aspectos vivenciales que no fueron, y otros se aprovecharon y sacaron sustanciosas ventajas en todos los órdenes.

Independientemente de lo que se dijo, se diga y se pueda decir, hubo personas que tuvieron relaciones primarias de amistad en esos años de juventud del ex presidente Fernández, otras que muy por el contrario, nunca fueron lo que han vociferado de tal cercanía, pero que lograron por asuntos coyunturales hasta una “confirmación” de parte del ex presidente de una amistad y relación que nunca existieron.

Un personaje que casi nunca se menciona en esas relaciones con Leonel, es el distinguido villajuanense José Joaquín Álvarez, que según datos obtenidos, fue de muy buena cercanía.

Un dato que confirma esto, recuerdo perfectamente un sábado del año 1998, el presidente Fernández visitó dos casas en la cercanía de donde él se formó en su adolescencia, fue la casa de doña Mélida madre de José Joaquín y la mía. Después comprendí el porqué.

Durante los tres mandatos presidenciales del doctor Leonel Fernández, unos cuantos tomaron el control de Villa Juana total, nada se hacía sin la aprobación de unos dos o tres personajes, muy especialmente el poder dado por ex mandatario o auto adjudicado por Leo Corporán, incluyendo el poder político casi total. Nada se hacía si el “príncipe de este barrio” no lo aprobaba.

Con es lógico, no todo es perfecto, el traspaso del control del poder político del Partido de la Liberación Dominicana en Villa Juana no fue del agrado de muchas personas, especialmente los líderes peledeístas locales, que se sintieron abandonado en ese sentido, ya que todos tenían que pasar por las manos del mentor del Club Mauricio Báez.

El proyecto habitacional Villa Juana, fue controlado totalmente por Leo Corporán, en el club se decidía a quienes darles apartamentos y a quienes no.

Aunque cabe señalar, que es el único proyecto habitacional, donde no se le dio un golpe ni verbal ni físicamente a nadie, también producto de la involucración de la cual fuimos objetos los gerentes comunitarios del entonces por parte de Leo.

Recuerdo como ahora mismo, la visita de Leo Corporán a nuestra organización “Villa Juana Unidad en Acción”, siendo el patio delantero de la casa de Miguel Amor el escenario de todos los jueves nuestras reuniones para compartir y analizar aspectos de nuestro barrio.

Las palabras de Leo para ese entonces, donde las relaciones con los comunitarios villajuanenses eran casi nulas, fue comprometerse a respetar a los desalojados, que a decir verdad, cumplió casi en su totalidad. No así con las promesas que hiciera el presidente del entonces Leonel Fernández. Donde muchas personas que aún en esta fecha sufren las penurias de no tener un apartamento o local comercial, ofrecido por el mandatario, y no solamente ofrecido, sino consignado en el decreto 432-00, del 15 de agosto del 2000, donde dispone la distribución de apartamentos y locales comerciales en el Proyecto habitacional Villa Juana.

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